EBible Fellowship (Español)] SERIE DEL SALMO 37, ESTUDIO #13

EBible Fellowship (Español)] SERIE DEL SALMO 37, ESTUDIO #13SERIE DEL SALMO 37, ESTUDIO #13

Hola y Bienvenidos al Estudio Bíblico del Domingo por la Tarde de Ebible Fellowship. Hoy vamos a continuar el estudio del Salmo 37 y éste será el estudio #13. Vamos a continuar leyendo en el Salmo 37:14-15

Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder. Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.

Aquí, Dios está otra vez contrastando a los impíos con los rectos (los verdaderos creyentes), como Él lo ha estado haciendo a través de este Salmo. Él nos dice que el “fin” de los hacedores de maldad será ser “cortados (destruidos)”, y Él nos dice el futuro de los elegidos — que ellos vivirán por siempre en un nuevo cielo y una nueva tierra. Así, de un versículo a otro, Dios ha estado viendo en un grupo, y entonces va a otro grupo.

Él nos está diciendo acerca de los impíos y su tendencia a desenvainar su espada y entesar su arco con el propósito de derribar al “pobre y menesteroso”, (Cristo y Su cuerpo de creyentes), “para matar a los de recto proceder”. Eso es exactamente lo que le pasó a Jesús, cuando Él entró en el mundo. El foco de los impíos fue centrado sobre Él hasta que ellos lo mataron sobre la cruz. Por supuesto, todo eso era “de Dios”, y eso estaba completando el propósito de Dios, pero era aún un hecho que los impíos odiaban al Señor Jesucristo, tanto, que eso condujo a la muerte de Él; y éste ha sido el caso con los verdaderos creyentes a través del tiempo.

Vamos a pensar acerca de esto un poquito y veremos que la gente impía siempre ha tratado de hacer daño al pueblo de Dios. La Biblia está llena de ejemplos históricos. Por ejemplo, en Génesis, capítulo 4 (cerca al mismo comienzo de la creación), leemos de Caín y Abel. Dice en Génesis 4:1-8:

Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón. Después dio a luz a su hermano Abel. Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante. Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? 7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. 8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.

Es importante para nosotros saber que en el versículo donde dice (en la Biblia Reina Valera): “Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra”, si vemos bien en el original hebreo, eso realmente dice, “Y al final del día aconteció…”. Así que Dios, en el mismo comienzo, estaba dando un anticipo de lo que vendría en el “fin del tiempo” cuando Dios…. <pausa> ¿qué pasa? La respuesta es: cuando Dios separa el trigo de la cizaña.

Caín y Abel eran hermanos. Ellos eran similares y no había una diferencia notable entre ellos, hasta que Dios hizo saber que Él deseaba una ofrenda. (Esta ofrenda estaría, por supuesto, apuntando al Señor Jesús, así como todas las ofrendas apuntan a Él). No fue hasta que Dios hizo saber esto y que ellos presentaron sus ofrendas que fue hecha una distinción entre ellos, debido a que la ofrenda de Caín no fue aceptable. Por otro lado, la ofrenda de Abel fue aceptable. Esto indica que Abel fue bendecido por el Señor y Caín no. Siguiendo a esta ofrenda y por la falta de aceptación hacia la ofrenda de Caín, la envidia de Caín creció y, los celos, porque su hermano y su ofrenda si fueron aceptados, él se levantó y mató a su hermano. Nosotros encontraremos que esto en realidad es un patrón que se repite, una y otra vez, a través de la historia bíblica. Cuando un hermano, en este caso, se da cuenta que el favor de Dios es dado a otro, esto causa que Él responda con gran ira, al punto de asesinar, y él mató a su hermano.

Ya sabes, Dios hizo la pregunta, en el Nuevo Testamento, en 1 Juan, “¿Y por qué causa le mató?” ¿Por qué Caín mató a su hermano? Dice en 1 Juan 3:11-13

Porque éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas. Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece.

Aquí, Dios nos está dando la razón, porque el Señor conocía sus corazones. Él sabía exactamente por qué Caín mató a Abel — fue como resultado de sus obras; las obras de Caín eran malas y las obras de su hermano eran justas. En otras palabras, las obras de Caín (su ofrenda) no fue aceptable a Dios porque era mala, pero la ofrenda de Abel fue aceptable a Dios porque sus obras eran justas.

Tenemos que entender cuidadosamente lo que esto significa porque sabemos que la Biblia nos dice que ningún hombre es justificado por las obras ante los ojos de Dios. ¿Cómo podría Dios aceptar la obra de Abel, y no aceptar la obra de Caín? Algunas personas malinterpretan lo que está pasando en Génesis, sí,ellos piensan que la falta de aceptación de Dios de la ofrenda de Caín fue debido a la naturaleza de la ofrenda porque fue una ofrenda de la tierra y la ofrenda de Abel fue del rebaño. No — ese no es el por qué. Ambas ofrendas eran aceptables y perfectas ofrendas, en ese sentido. Dios menciona toda clase de ofrendas en la Biblia que son aceptables para Él: ofrendas de carne u ofrendas de la tierra son aceptables para Dios. No hubo nada malo con la ofrenda que Caín ofreció y no había nada malo con la ofrenda que Abel ofreció. Estamos viendo en el lugar equivocado si estamos viendo en el tipo de ofrenda.

Lo que era “malo” era que Caín estaba confiando en lo que él estaba ofrendando. Él estaba ofrendando esto, basado en sus propias obras: “Mira, Señor, yo he hecho lo que me pediste. Yo he ofrecido mi ofrenda y es una buena ofrenda, y justo como tú especificaste (hasta donde yo sé). Y ahora me aceptarás”. No — Dios no podría aceptar a Caín basado en su ofrenda, incluso si él ofreciera mil ovejas en lugar de la ofrenda de la tierra; aún no sería aceptable, era malo a los ojos de Dios, así como los ofrecimientos de sacrificios de Israel siempre fueron malos porque ellos confiaban en la ofrenda sacrificial en lugar de confiar en Aquel a que apuntaban las ofrendas. El pueblo de Dios, a través de la historia del Antiguo Testamento cuando se estaban ofreciendo los sacrificios, no confiaban en la ofrenda, y Abel fue el primero en este respecto: “Yo sé que mi ofrenda es “sin valor”. Es sin efecto; no puede quitar mi pecado. Eso debe hacerlo el Mesías”. (Dios ya había dado la promesa del Mesías en el capítulo previo, en Génesis 3). Abel sabía que debía ser el Mesías quien quitaría sus pecados y él debe haber sabido esto porque él no confió en su propia ofrenda, sino en lo que eso apuntaba: la ofrenda era un cuadro de lo que el Señor, Dios mismo, había hecho. Nosotros no sabemos si Abel sabía todo eso, pero él sabía que tenía que haber un Mesías y tenía que haber un Salvador y que es a lo que su ofrenda apuntaba, así que su obra de una ofrenda no era su obra en absoluto — él estaba confiando en la obra del Señor Jesucristo. Dios siempre acepta la obra del Señor Jesucristo en favor de los pecadores, así como la ofrenda de Abel fue aceptable y justa a Sus ojos. Dios nunca acepta la ofrenda de las obras de los hombres, no importan si está de acuerdo a Sus exactas especificaciones (cuando Él mandó a Israel a ofrecer ciertos tipos de ofrendas en ciertos momentos). Bien, ellos podrían hacer eso “hasta la saciedad”. Y, algunas veces, ellos ofrecían decenas de miles, de animales en sacrificio, pero ni una vez eso quitó el pecado.

Y ésta es la razón para la diferencia entre la ofrenda de Caín y Abel y porqué una fue aceptada y la otra no. Así encontramos que eso fue debido a que Dios hizo saber que una ofrenda fue bendecida y recibió Su favor, porque fue a través del favor de Dios que Abel se dio cuenta que él debía confiar en Cristo, el Mesías.

Pero, esta historia familiar puede ser encontrada nuevamente en Génesis, capítulo 27, se trata de Jacob y Esaú. Encontramos que es hora para que la bendición sea otorgada al hijo mayor y Jacob viene y suplanta a su hermano Esaú, recibiendo la bendición, y dice en Génesis 27:31-35

E hizo él también guisados, y trajo a su padre, y le dijo: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga. Entonces Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él le dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú. Y se estremeció Isaac grandemente, y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que trajo caza, y me dio, y comí de todo antes que tú vinieses? Yo le bendije, y será bendito. Cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también a mí, padre mío. Y él dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición.

Aquí, una vez más, ¿qué vemos? Encontramos a dos hermanos, tan cercanos como dos hermanos pudieran ser — ellos son gemelos. Es tiempo para la “bendición” y uno recibe la bendición (Jacob) y el otro (Esaú) no. Sí, históricamente, fue un resultado del engaño de Jacob y Dios no oculta eso de nosotros, pero la Biblia tampoco oculta de nosotros que siempre fue el plan de Dios bendecir a Jacob y no a Esaú. Dice en Romanos 9:13: “A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí”. Antes de que ellos nacieran, Dios tomó la decisión y determinó que Jacob sería aquel que recibiría la bendición de vida eterna y no Esaú. Así que esta ocurrencia histórica donde Jacob suplantó a su hermano… sí… nosotros nunca excusamos el pecado y Jacob no estaba haciendo lo correcto al engañar a su padre, sin embargo, “A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”, y nosotros lo amamos a Él porque Él nos amó primero. Así que todo salió bien, justo como lo es en todas nuestras vidas (a pesar de nuestros pecados), si nosotros somos uno de los elegidos de Dios; todo salió bien para Jacob.

Sin embargo, Esaú se había dado cuenta que su padre le había dado a Jacob la bendición y esa bendición era un indicador de la bendición de Dios y él se dio cuenta que Dios había bendecido a Jacob y no a él, aunque él procuró recibir la bendición con lágrimas y con un extremadamente gran clamor: “Bendíceme también a mí, padre mío”. Él pregunta si no hay más que una sola bendición y él está suplicando ahora. Él había despreciado estas cosas antes, pero ahora eso ha sido hecho y está “terminado”. Dios ya ha tomado la decisión, la cual está ahora siendo revelada; justo como con Caín y Abel, Dios dejó saber que una ofrenda era aceptable y no la otra. Y, aquí, una vez más, un individuo está recibiendo la bendición, y no el otro, y dice en Génesis 27:38-41

Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró. Entonces Isaac su padre habló y le dijo: He aquí, será tu habitación en grosuras de la tierra, Y del rocío de los cielos de arriba; Y por tu espada vivirás, y a tu hermano servirás; Y sucederá cuando te fortalezcas, Que descargarás su yugo de tu cerviz. Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido, y dijo en su corazón: Llegarán los días del luto de mi padre, y yo mataré a mi hermano Jacob.

Una vez más, encontramos que la bendición se hace conocer y un hermano decide matar a su propio hermano. Ahora, ocurre que Esaú nunca mató a Jacob, pero eso estaba en su corazón y fue su deseo por algún período de tiempo; él estaba solamente esperando que su padre muriera para hacer eso. Entonces Dios tuvo cuidado del asunto y quitó a Jacob de esa tierra y Jacob pasó cuarenta años en el desierto de Harán. Pero aun así, estaba en el corazón de Esaú matar a su hermano, justo como Caín quiso matar a Abel y como lo mató a él. Esta es la cólera, la furia y la ira que se levanta en el tiempo cuando Dios “hace conocer” quién es el que ha recibido Su favor y bendición, y quién no.

Nosotros no podemos dejar de pensar acerca de esto en el día en que estamos viviendo — el tiempo cuando Dios hizo separación entre “el trigo y la cizaña” en las iglesias y congregaciones. Dios finalizó la era de la iglesia y ordenó a Su pueblo salir y él “hizo saber” que aquellos que se quedaran atrás serían atados en manojos de cizaña para ser quemados. En otras palabras, Dios estaba diciendo, “Si tú eres uno de mis elegidos, responderás a mi mandato de salir”.

Ahora, nosotros tenemos que tener en cuenta que no todos los que salieron de las iglesias eran uno de los elegidos de Dios. Ciertamente, sólo “algunos” que salieron eran elegidos de Dios. Pero, sin embargo, si alguien fuera uno de los elegidos de Dios, esto era una cosa que él debería haber hecho, porque los elegidos de Dios siempre desean obedecer los mandamientos de Dios. En este caso, en un asunto tan urgente (ya que Dios, para el beneficio de Su pueblo, estaba ordenándoles a ellos salir de en medio de las congregaciones), porque Dios estaba intentando finalmente destruirlos a ellos como un cuerpo corporativo completo cuando entramos al Día del Juicio — esa transición del juicio sobre las iglesias al mundo en mayo 21, 2011. Cualquiera que no obedeciera daría evidencia de que ellos no eran Sus elegidos y ellos eran, de hecho, cizaña y no aquellos que habían recibido la bendición de la salvación. Estas cosas Dios las hace conocer en Su Palabra. No es que nosotros pasamos por estos juicios, sino que Dios lo hizo saber en el tiempo del fin.

¿Y cuál fue la respuesta de aquellos en las iglesias? (Y podemos pensar de la respuesta de Caín a Abel, o la respuesta de Esaú a Jacob, cuando fue “hecho conocer” que ellos no tenían el favor de Dios y la bendición de Dios). Fue una respuesta de ira y maldición, haciendo saber que ellos despreciaban esta enseñanza y que era una herejía para ellos; sin embargo, eso vino directamente de la Palabra de Dios, la Biblia.

Sin embargo, en nuestros días, las personas son más “civilizadas” en su mayor parte. Ellos no matan con espadas y arcos reales. Ellos no matan de pie con armas, normalmente, aunque eso podría aún ocurrir, sino que ellos “matan” con las palabras de sus bocas. Ellos “matan” con “espadas” que son lenguas y “matan” con “flechas” que disparan desde sus “arcos” que salen de sus bocas, y veremos cómo la Biblia describe esto un poco más adelante.

Pero vamos a continuar y veremos, de nuevo, en Génesis, que hay otro relato de un verdadero creyente (José), y el problema que él tuvo con sus hermanos. Dice en Génesis 37:2-4

Ésta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos. Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.

Ahora bien, es verdad que Jacob no estaba haciendo las cosas “correctamente”, como un padre, haciendo saber el grado en que él había favorecido y amado a José, más que a sus otros hijos. Eso no era sabio. No era una “buena crianza”, nos damos cuenta. Sin embargo, Dios permitió que eso pasara porque Dios tenía un propósito detrás de eso. ¿Acaso Dios no “favoreció” a Jacob por encima de Esaú? ¿No tuvo favor de Abel sobre Caín? Todos los hijos de los hombres son creados a la imagen de Dios, sin embargo, Dios escoge y decide amar y favorecer a algunos de ellos. Así que Jacob (o Israel, como es llamado en el versículo 3), está apuntando al Padre quien ama Sus elegidos — Él los ama más que a todos los hijos del mundo o todos aquellos que profesan ser cristianos. Había ciertas personas que Dios amaba, porque Él los amó a ellos con un amor eterno, con el amor de Cristo. El Señor Jesús expresó ese amor con el regalo de Su propia vida por ellos. Este amor no es el mismo que para otros, porque Él no murió por ellos.

Entonces encontramos, que hay esta animosidad y odio, especialmente cuando los hermanos de José se dieron cuenta que su padre amaba a José más que ellos, ¿y qué vemos? Cuando José estaba viendo por sus hermanos cuando estaban en los campos, ellos vieron a José de lejos, y dice en Génesis 37:18

Cuando ellos lo vieron de lejos, antes que llegara cerca de ellos, conspiraron contra él para matarle.
Ésta es, aparentemente, siempre la respuesta que viene del impío: “Deja que mate a mi hermano. Vamos a matarlo”. Y es porque ellos no pueden soportar la idea que su padre lo ame más a él. No pueden soportar la idea que Dios ama más a otro que lo que Él los ama a ellos — que esta persona tiene el favor de Dios y ellos no, especialmente en algunos casos cuando ellos tienen que “intentar tan duro” y “trabajar” tan diligentemente para obtener el favor de Dios; y ellos han sido celosos en su búsqueda de la bendición de Dios y en obtener la complacencia de Dios y, sin embargo, no pueden conseguir eso y encontrar el favor de Dios; eso los elude a ellos. Mientras más “tratan” de conseguir eso, parece que eso se aleja más de ellos, así que ellos pueden ver a Jacob como “no bueno” y él obtiene la bendición de Dios con engaño.

O, ellos pueden ver un individuo quien es un elegido de Dios y son parte de los “postreros”. Son personas del mundo que nunca se han involucrado con las iglesias o la religión cristiana: “Y aquí estamos en las iglesias y congregaciones. ¿Hemos pasado años y años en la compañía de las Escrituras y en el servicio de Dios, y no recibimos la bendición, pero estás diciéndonos que fuera de las iglesias, en el mundo, Dios estaba derramando la lluvia tardía y Él salvó una gran multitud de ellos? ¿Aquellas personas son los elegidos? Ellos incluso no han ido a una iglesia. Incluso ellos no han dedicado ningún tiempo a la Biblia ¿y ellos van a ser los que Dios salvó, y no a nosotros, quienes hemos dedicado toda nuestra vida a la cristiandad?”

Sí, ese es el plan de Dios porque el “favor” de Dios no puede ser comprado; no puede ser ganado; no es merecido; no hay obra de ninguna clase que se pueda hacer (no importa el tiempo que puedan hacerlo) que pueda obtener la bendición de Dios. La salvación de Dios es un regalo gratuito y Él da eso a quién es Su voluntad: “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia”, y, algunas veces, es al peor tipo de hombre — al más grande de los pecadores — y algunos que son “justos”, no alcanzan la bendición.

Ese fue el meollo del problema en la parábola en el Evangelio de Lucas: había dos hijos — el hijo pródigo que abandonó la casa y el otro hijo que permaneció fielmente con su padre. Dice en Lucas 15:11-32:

También dijo: Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase. Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

Ahora vamos a detenernos aquí un segundo y pensar acerca de esto. Hay dos hermanos, una vez más, y uno es la peor clase de pecador. Él abandonó a su padre, después de haber tomado su herencia, y derrochó todo. Él gastó todo eso viviendo perdidamente. En otras palabras, él disfrutó el mundo y fue tras las cosas del mundo con todo lo que tenía, hasta que no tuvo nada — nada en absoluto. ¿Dónde estaba el otro hermano cuando esto estaba pasando? Bien, él estaba “en la granja”, haciendo lo que su padre quería que hiciera, en su mayor parte, y permaneciendo con su padre y haciendo los quehaceres y el trabajo en la casa y en la granja. ¡No es de extrañar que él estaba enojado! ¡No es de extrañar que estaba molesto! Aquí viene este hermano de regreso a casa otra vez y mira en la reacción de su padre. El padre, de acuerdo a este hijo, debería justo volverse a él y decirle que se fuera del lugar. Él abandonó su herencia. Él derrochó su herencia. Déjalo a él regresar a ese lugar donde él gasto toda su riqueza. No permitas que él venga aquí, o, al menos, castígalo o condénalo de alguna manera. ¿Pero el padre hace eso? No, el padre recibe al hijo descarriado con los brazos abiertos y pone un “vestido” sobre él: “Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta”.

Él tiene una fiesta en honor a su hijo. Por supuesto, cuando vemos en esto desde la perspectiva del mundo, podemos definitivamente ver por qué el hermano mayor estaba enojado, especialmente con lo que dice seguidamente, en Lucas 15:29-30:

Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo.

Y, aquí, vemos el problema una vez más. El hijo que se fue lejos y ahora regresa otra vez, de quien el padre dijo, “porque este mi hijo muerto era, y ha revivido”, es un cuadro de los elegidos de Dios. El hijo quien permanece con su padre es un cuadro de aquellos que tienen “asociación” con Dios; tienen una relación con Dios que el pueblo del mundo no tiene; y ellos tienen una cierta bendición como resultado de esa relación (de ser un judío de la antigüedad o un “cristiano” del Nuevo Testamento); hay ciertos beneficios y bendiciones de esta cercana relación con Dios, pero ellos carecen de esa íntima relación con Dios que solamente tienen los elegidos con el Padre — la relación que solamente Cristo puede traer, entre el Padre y el pecador descarriado”. Ellos ven que el hijo “no bueno” es bendecido y el cabrito es muerto por él, pero es muy revelador que el hermano mayor dice, “nunca me has dado ni un cabrito”, es decir, un “cabrito” nunca fue muerto por él, y ese “cabrito” está apuntando al sacrificio de Cristo que fue muerto en nombre del hijo más joven, pero no en favor del hijo mayor. Y ahora justo no hay tranquilidad para el hijo mayor y él está enojado y ésta es la naturaleza de las cosas porque Dios no puede, pero bendice a Su pueblo, no importa quien trate de maldecirlos — Dios no puede sino bendecirlos. El hijo mayor se identifica con la gente asociada con Dios, los individuos en el cuerpo corporativo o los cristianos profesos fuera de las iglesias que no son verdaderamente nacidos de nuevo, y ellos (en algún punto) se darán cuenta que no tienen el favor del Padre y carecen de la bendición de Dios. Es en nuestros días que se van a dar cuenta de esto, ya que Dios había sellado Su Palabra hasta el tiempo del fin, pero ahora Él la ha abierto; Él la abrió al comienzo de la Gran Tribulación y cuando cada verdad oculta sale, el pueblo de Dios (los elegidos), la reciben, porque Dios hace que ellos entiendan y sigan estas cosas, una tras otra.

Pero con cada nueva verdad que sale, aquellos que no son pueblo de Dios están mostrando que éste es el caso — que ellos no son verdaderamente elegidos; ellos carecen de entendimiento. Y Dios dice, de esta información que fue sellada hasta el tiempo del fin, que el conocimiento se incrementaría, que “ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán”.

Esta carencia de entendimiento, de parte de algunos, es un “problema de mente” para ellos, porque están comenzando a darse cuenta que Dios ha hecho una “diferencia “entre ellos y estos otros que entienden; estos otros que parecen estar seguros de estas cosas y saben que estas cosas son verdad y fieles y ellos confían en eso; pero las personas no salvas se dan cuenta, “Pero yo no. Yo carezco de una confianza plena y completa en estas cosas. Y ahora es el punto donde estas cosas están realmente perturbándome. No me gusta lo que ellos están diciendo que la era de la iglesia está terminada. No me gusta lo que ellos están diciendo que la Biblia enseña la aniquilación y no el infierno. No me gusta lo que están diciendo, que Cristo fue inmolado antes de la fundación del mundo y pagó por los pecados en ese entonces y no en la cruz. No me gusta lo que ellos están diciendo, que mayo 21, 2011 iba a ser el Día del Juicio y especialmente no me gusta que ellos continúan diciendo que es el Día del Juicio, cuando es obvio que nada pasó — tú puedes verlo con tus propios ojos. Estas cosas son muy preocupantes para mí, cuando ellos dicen que la Biblia enseña que todos nosotros estamos siendo probados para ver si somos realmente pueblo de Dios o no. Especialmente no me gusta que ellos están diciendo que si no seguimos estas enseñanzas, vamos a fallar la prueba”.

¿Por qué no les gusta eso? Es por la misma razón que a Caín no le gustó que su ofrenda no fuera aceptada, y por la misma razón que a Esaú no le gustó que él no recibiera la bendición, y así sucesivamente, a través de la historia. No es una cosa agradable cuando un hermano recibe el “becerro gordo” y es muerto por él y el otro no. Es una causa de mucha contención, ira y furia: “Yo estoy siendo dejado de lado y el favor de Dios está pasando de mí y no importa lo que yo haga, no puedo obtenerlo. Dios no me está favoreciendo”. Ésta es la misma historia a través del tiempo, proyectada una y otra vez, a lo largo de la historia, donde el pueblo de Dios recibe la bendición de Dios y aquellos que no son pueblo de Dios no la reciben, porque ellos no pueden, porque no importa lo que hagan, están apartados de la obra salvadora de Jesucristo.

Bien, no vamos a olvidar que estamos estudiando el Salmo 37, el cual es un Salmo de David, y permítame leer nuestros versículos, de nuevo, en el Salmo 37:14-15

Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder. Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.

Yo mencioné esto en un Salmo de David, porque David tenía experiencia de primera mano en las cosas que Dios lo movió a él a escribir en estos versículos. Si recuerdas, fue David quien fue perseguido una y otra vez, por un hombre que quería matarlo con la espada. Dice en 1 Samuel 18:6-9

Aconteció que cuando volvían ellos, cuando David volvió de matar al filisteo, salieron las mujeres de todas las ciudades de Israel cantando y danzando, para recibir al rey Saúl, con panderos, con cánticos de alegría y con instrumentos de música. Y cantaban las mujeres que danzaban, y decían: Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles. Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo: A David dieron diez miles, y a mí miles; no le falta más que el reino. Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.

¿Por qué Saúl inmediatamente pensaría de David, “No le falta más que el reino”? ¿Sólo porque algunas mujeres estaban cantando una canción que Saúl había matado a mil, pero David a diez mil? Bien, Saúl tenía buenas razones para pensar eso porque más temprano él había desobedecido a Dios; él no había sido fiel a lo que Dios le había ordenado hacer y él no había esperado la llegada de Samuel, sino que ofreció sacrificio; entonces seguidamente, Dios le había dicho que matara absolutamente los amalecitas (hombres y animales) y Saúl perdonó al rey Agag y lo mejor del rebaño, entonces él obedeció “en un punto”, pero no completamente.

Así que, como ves, Saúl es típico de Caín; Él es típico de Esaú; Él es típico de aquellos que tratan de estar bien con Dios basados en sus propias obras. Pero si uno va a intentar estar bien con Dios obedeciendo la Ley de Dios, entonces uno mejor tiene que hacer eso perfectamente. A Saúl le fue dada una orden y él falló en hacer eso perfectamente, y esto significa que él no pudo alcanzar la justicia de Dios. Es muy claro que Saúl era un hombre no regenerado — no era un elegido de Dios — y él falló en cosas como ésta, pero mira en David, quien es uno de los elegidos de Dios, y quien falló en obedecer a Dios tremendamente al cometer adulterio y por matar a Urías el heteo (el esposo de Betsabé) con la espada del enemigo — justo un pecado horrible y mucho peor que cualquier cosa que Saúl había hecho, al menos hasta ese punto.

Sin embargo Dios acepta a David, un hombre conforme a Su propio corazón. Él no lo echó lejos. Él no tomó el reino de él por estas cosas, como Dios lo hizo con Saúl porque él no cumplía la Palabra del Señor perfectamente. Esa es la estrecha y la gran dificultad en la que está alguien que trata de estar bien con Dios, basado en sus propias obras.

Dice en 1 Samuel 15:24-28

Entonces Saúl dijo a Samuel: Yo he pecado; pues he quebrantado el mandamiento de Jehová y tus palabras, porque temí al pueblo y consentí a la voz de ellos. Perdona, pues, ahora mi pecado, y vuelve conmigo para que adore a Jehová. Y Samuel respondió a Saúl: No volveré contigo; porque desechaste la palabra de Jehová, y Jehová te ha desechado para que no seas rey sobre Israel. Y volviéndose Samuel para irse, él se asió de la punta de su manto, y éste se rasgó. Entonces Samuel le dijo: Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú.

No es extraño que Saúl “apuntaba” a David, ya que David había acabado de matar al gigante Goliat de una forma increíble — una forma milagrosa; bien, en realidad, se hizo uso de medios terrenales, por lo que probablemente no se pueda usar la palabra “milagroso”, pero fue un tremendo triunfo para el joven David, ir contra el gigante y matarlo usando una honda y una piedra. Ciertamente, eso indica el gran favor de Dios siéndole otorgado a él y ahora las mujeres estaban reconociendo que David era mejor que Saúl: “Saúl hirió a sus miles, Y David a sus diez miles”. Una vez más, el patrón se repite — ahora Saúl estaba “apuntando” a David; pronto Saúl estaría lanzando jabalinas a él para matarlo; pronto él estaría persiguiéndolo con su ejército para atraparlo y matarlo. ¿Por qué? Eso era por celos. Era por temor. Era por envidia, porque el favor de Dios estaba sobre David y Saúl carecía del favor de Dios y esto resultaría en el intento de Saúl de matar a David con la espada, con el arco o con cualquier arma que pudiera. Recuerde lo que nuestro versículo dice, en el Salmo 37:14

Los impíos desenvainan espada y entesan su arco, Para derribar al pobre y al menesteroso, Para matar a los de recto proceder.

Ese es siempre su objetivo, ¿pero qué pasa? Vemos en el Salmo 37:15

Su espada entrará en su mismo corazón, Y su arco será quebrado.

Ellos nunca son capaces de llevar a cabo eso. Bien, sí, ellos pueden (a veces) matar a un individuo, hijo de Dios, como Caín mató a Abel; pero incluso entonces, Caín no ganó — Abel vivió; él tenía vida eterna. Caín nunca pudo quitar esa bendición de Dios. Nunca pudo remover el favor de Dios de su hermano, no importa lo que él intentara. Éste es siempre el caso: “Su espada entrará en su mismo corazón”. Ellos desean matar con la espada y ellos terminan siendo muertos por su propia espada.

Encontramos que esto es lo que le pasó a Saúl, después de años de perseguir a David, en 1 Samuel 31:4

Entonces dijo Saúl a su escudero: Saca tu espada, y traspásame con ella, para que no vengan estos incircuncisos y me traspasen, y me escarnezcan. Mas su escudero no quería, porque tenía gran temor. Entonces tomó Saúl su propia espada y se echó sobre ella.

Saúl, con su espada, había perseguido a David y ahora, con esa misma espada, él cae sobre ella. Y esa es una enseñanza de Dios para cualquiera que persiguiera al pueblo de Dios: tú puedes hacer eso y la Biblia enseña que lo harás; tú continuarás, ya que no puedes dejar de ir tras el pueblo de Dios. Es debido al hecho que tú sientes que no tienes el favor de Dios, mientras que aquellos a quienes persigues tienen el favor de Dios. Pero la Biblia también dice que así como tú persigues y buscas matar con espada y arco, esa espada, con la cual buscas matarlos, será la causa de tu propia muerte — esa espada te matará. Esto es lo que Dios está diciendo.

Cuando nos reunamos la próxima vez, veremos en el Salmo 37, vamos a ver el sentido espiritual de la palabra “espada”. Sabemos que la “espada” es usada en conexión con la Palabra de Dios. Dios compara Su palabra a una espada. Hebreos 4:12 nos dice que: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos”. Y en otros pocos lugares Dios hace esa identificación, ¿pero qué acerca de la espada de los impíos? ¿Cuál es el significado espiritual de eso?

La próxima vez cuando nos reunamos, discutiremos la “espada” y el “arco”, que están en vista en este versículo. GQ